sexta-feira, 14 de julho de 2017

Melgaço e Arbo - dois povos irmãos


Em Julho de 1965, o jornal galego "El Pueblo Gallego" publica um texto sobre Melgaço e as suas gentes. Descreve-as como gente simples, cheias de fé e defensoras acérrimas das suas tradições e costumes e não esquece a proximidade com as gentes do outro lado do rio. Nele, pode ler-se:

"Melgaço y Arbo - Dos pueblos ribereños y unidos

A orillas del Miño, entre campos verdes, com maiz, coles, pequeños boscajales de naranjos y sobre todo, los viñedos. Estamos en Melgaço. Parece un centinela custodiando al Miño. Es una bella ciudadela com su mirador en matacan y su sensilla y bella iglesia parroquial.
Melgaço es un localidad deliciosa, com los caminos bordeados de cerezos y sus verdes y escarpadas orillas, donde matan al tiempo los pescadores de lamprea y a veces - las más - hablan com sus colegas de la outra orilla, los no menos famosos pescadores de Arbo.
Las gentes de Melgaço son sensillas y amables, con una fe religiosa y una tradicion costrumbista admirable. Las ruínas de las antiguas fortificaciones dan a la localidad una vieja historia y un sabor de siglos. En su verde campiña esta la ermita de la Divina Pastora, venerada imagen primorosamente tallada en madera y a quien la gente del campo profesa particular devocion.
La villa de Melgaço es, segun los historiadores, un antiguo castro romano. Su geográfica situacion estratégica le dan condiciones inigualables. En el año de 1808, los habitantes de Melgaço combatieron heróicamente contra las fuerzas napoleónicas, siendo la primera villa ribereña al Miño que logró expulsar de su término a los franceses.
Melgaço y Arbo, por su proximidad y por muchas cualidades afines, son dos villas intimamente unidas, para las cuales el Miño no significa una separacion, sino un lazo de unión que los estrecha. En las fiestas patronales de ambas localidades, viven hermanados los habitantes de los dos pueblos, y quando la lamprea es un motivo de trabajo y de festejo, la vieja hermandad vuelve a quedar de patente manifesta.”

Página do jornal citado. (Clique para ampliar)


Extraído de: Jornal “El Pueblo Gallego”, edição de domingo, 27 de Junho de 1965

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